Ansiedad: El malestar con sentido y el malestar sin sentido

Cuando se habla de ansiedad se está hablando de malestar en distintas formas (física, emocional, relacional,etc.), y es importante entender que para que la ansiedad pase a estar en un segundo plano, el malestar va a estar acompañando a la persona durante el proceso. No obstante, si bien la persona no puede pretender deshacerse del malestar de forma inmediata, sino que esto vendrá de forma secundaria una vez se haya trabajado a largo plazo con la ansiedad, la persona sí que puede elegir un tipo y u otro de malestar. Es decir, si una persona, por ejemplo, presenta ansiedad al hablar en público, lo cierto es que el malestar está tanto si habla en público (porque aparece la ansiedad), como si no lo hace (porque no se siente bien consigo misma en tanto que no está cumpliendo con aquello que le gustaría).

» El primer tipo de malestar, es decir, el vinculado a la ansiedad, es un malestar de mayor intensidad, pero menos duradero en el tiempo, es decir, dura el tiempo que lo hace la charla en público y su intensidad es muy elevada tanto a nivel físico como a nivel de pensamiento.

» El segundo tipo de malestar, es de una intensidad menor, puesto que no está presente la respuesta de huida o lucha activada por la ansiedad. Sin embargo, se mantiene en el tiempo en tanto que la persona no siente que esté siendo congruente con los valores que querría, por ejemplo, su superación personal. Sino que se siente paralizada y pasiva ante su vida

De esta forma, es importante considerar que cuando se trabaja con la ansiedad el malestar va a estar presente, y la decisión de la persona está en el tipo de malestar que decide elegir como forma de abordar la ansiedad.

Eso sí, el malestar con sentido termina haciendo entender al sistema de huida o lucha que su respuesta no es necesaria ante esa situación, por lo tanto, desaparecerá con el tiempo y el esfuerzo, mientras que el malestar sin sentido difícilmente va a desaparecer, pues la conducta que se está tomando es una conducta de escape que en pocas ocasiones se puede considerar como positiva.

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