Desmitificando la Ansiedad

Dado que el concepto ansiedad es utilizado por muchas personas de manera errónea para denominar a diferentes estados de estrés o cargas diarias habituales, en torno a este concepto se han ido mitificando algunas ideas que no ayudan a entender la ansiedad ni a trabajarla correctamente, provocando en muchos casos que las personas que la padecen se sientan incomprendidas y en algunos casos inferiores al resto de su entorno por no poder superarla. Algunas de las ideas erróneas más extendidas sobre la ansiedad son:

» La ansiedad desaparece sola, no necesita tratamiento alguno. Cuando esta idea se instaura, en muchos casos la ansiedad va adquiriendo diferentes formas que pueden ir desde el ataque de pánico, hasta distintas fobias u obsesiones. Todo ello hace que algo que en un primer momento pudiera haber sido manejado de manera satisfactoria adquiriendo recursos para su superación, termine por generar un problema más complejo.

» La ansiedad se cura con medicación. Es cierto que, ante un ataque de pánico, los ansiolíticos ayudan a disminuir la sintomatología, pero es necesario trabajar directamente con la comprensión del problema y encontrar los recursos necesarios que puedan ayudar no solo en un momento puntual, sino de forma generalizada a regular la ansiedad.

» Las personas con ansiedad son débiles. Son muchas las personas que consideran que padecer cualquier tipo de emoción negativa es síntoma de debilidad, sin embargo, la ansiedad forma parte de todos y lo único que ocurre es que en determinadas personas y momentos se presenta de unaforma intensa sin objetivos.

» Una ansiedad excesiva puede hacer que pierdas el control o te desmayes. Suele ser un temor común entre las personas que sufren ansiedad, pero cuando el cuerpo se encuentra en estado de alerta y activación es muy poco probable que alguien se desmaye. Además, la sensación de pérdida de control tiene que ver con que no se pueden controlar determinadas sensaciones físicas, precisamente porque estas están hechas para reaccionar autónomamente ante el peligro, pero eso no significa ni que la cabeza no esté funcionando correctamente (al contrario), ni que se pierda el control sobre todo a pesar de que con las sensaciones pueda parecerlo.

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» Es posible volverse loco en un momento de mucha ansiedad. Determinadas sensaciones producidas por el pánico como la irrealidad, la visión borrosa o la confusión pueden hacer dudar a la persona de su cordura. Sin embargo, se trata de un estado temporal que no tiene nada que ver con trastornos como la esquizofrenia en los que la persona percibe estímulos que no se encuentran en la realidad. Además, un ataque de pánico en ningún caso puede desencadenar patologías de este tipo.

» La ansiedad no es muy común. Según diferentes estudios la ansiedad afecta a un 20% de la población.

» La ansiedad tiene su origen en una infancia difícil. Aunque es cierto que las experiencias del pasado pueden influir en la ansiedad al igual que enotras muchas dificultades, la ansiedad también afecta a personas que han tenido una infancia estupenda.

» La ansiedad se trata evitando aquello que te causa malestar. En realidad, cuando se huye del miedo se está enviando al sistema de ansiedad precisamente la consigna de que continúe apareciendo ante esa situación, y ante otras similares que puedan darse, lo que a menudo promueve que la ansiedad vaya extendiéndose poco a poco. La idea es precisamente la contraria, demostrar al sistema de alarma, que el peligro no es real y que se puede enfrentar poco a poco.

» La ansiedad es “mala” y hay que luchar contra ella. En realidad, la ansiedad es buena y necesaria en el ser humano puesto que su función consiste en preparar al cuerpo para una respuesta rápida de huida o lucha ante el peligro. Por lo tanto, el objetivo no es en ningún caso eliminarla, pues si no se estuviese nada nervioso se cometerían errores por estar poco alerta. El objetivo es comprenderla y abordarla de manera que no domine a la persona ante situaciones que no son en realidad peligrosas.

» Es posible morirse de un ataque de ansiedad. Las palpitaciones y el ahogo que se producen en los ataques de pánico pueden llevar a la persona a pensar que se asfixia o que le va a dar un ataque al corazón, pero en realidad estas activaciones concuerdan con el mensaje que la cabeza está enviando al organismo de que hay un posible peligro ante el que luchar o huir, necesitándose más activación, por lo que en realidad están indicando que el cuerpo funciona perfectamente.

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