Ansiedad y supresión del pensamiento

No pensar en un oso blanco

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En los años 80, la universidad de Harvard llevó a cabo un experimento que trataba de averiguar el efecto de la supresión de los pensamientos. Lo llevó a cabo el psicólogo social americano y profesor de la Universidad, Daniel Wegner. Los resultados del experimento mostraron que la supresión de pensamientos -o, mejor dicho, los intentos de supresión directa de los pensamientos- es contraproducente.

El experimento de Daniel Wegner basado en este hecho contó con varias fases. En la primera, se informó a los sujetos participantes que durante los siguientes cinco minutos eran libres de pensar en lo que quisieran. Solo tenían una limitación: no pensar en un oso blanco.

Las conclusiones sacadas del experimento de Wegner se replicaron en otros estudios similares con idénticos resultados. La supresión de pensamientos produce un regreso mental a los mismos. De esta manera, hablamos de una estrategia que no solo es ineficaz para eliminar pensamientos, sino que también es contraproducente.

Wegner llamó a este efecto Mecanismo de control mental irónico bimodal. Posteriormente se ha denominado en psicología como efecto rebote post-supresión.

Resulta esencial con los pensamientos catastróficos, una vez reconocidos como tal, sabiendo que están provocados por ese miedo irracional y que en realidad no son de ayuda ni sirven para ningún fin, detenerse en ellos lo mínimo posible.

El primer paso para poder hacerlo, es tener presente que los pensamientos no son controlables por uno mismo, de hecho, más bien al contrario, de manera que, si una persona se propone no pensar en algo, lo más probable es que lo piense en ese mismo instante.

Es necesario conocer este aspecto, puesto que, en muchas ocasiones, cuando los pensamientos que aparecen son negativos, se intenta por todos los medios suprimirlos, utilizando estrategias como decir que lo que se está pensando no es verdad, que no va a ocurrir, pedir directamente al pensamiento que se vaya de la cabeza, o intentar no pensar buscando una distracción.

Pero la realidad es que ninguna de todas estas estrategias funciona, sino al contrario, pues lo que en realidad se le está diciendo al pensamiento cuando se trata de eliminarlo es: “eres importante para mí, fíjate toda la atención que te presto”, por lo que lo más probable es que la cabeza siga creando este tipo de pensamiento y otros similares entendiendo que son más importantes cuando más se luche contra ellos.

En lugar de eso, resulta más útil pensar que el ser humano está hecho para crear pensamientos de todo tipo, ya sea en forma de imágenes, palabras, sonidos, etc. y eso no quiere decir que estos se ajusten a la realidad.

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