Compulsión a la repetición y trauma relacional

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En la clínica psicoanalítica, la recurrencia de elecciones vinculares disfuncionales no puede ser comprendida como un déficit de insight ni como una falla volitiva del yo. En la mayoría de los casos, el paciente posee un adecuado nivel de conciencia respecto del carácter perjudicial del vínculo, sin que ello modifique sustancialmente su posición subjetiva frente al objeto.

Este fenómeno remite a la persistencia de configuraciones traumáticas relacionales no simbolizadas, que continúan organizando el campo del deseo y de la elección objetal.

Trauma relacional temprano y fijación psíquica

El trauma relacional temprano puede conceptualizarse como una experiencia intersubjetiva que desbordó la capacidad de tramitación psíquica del sujeto en etapas precoces del desarrollo. Dicho exceso no logra ser inscripto en el aparato psíquico bajo la forma de representaciones ligadas, quedando fijado como núcleo traumático no elaborado.

Esta fijación genera una tendencia a la repetición, no en términos mnémicos, sino actuados. El sujeto no recuerda el trauma; lo reescenifica en el lazo con el otro.

Compulsión a la repetición como determinante vincular

La compulsión a la repetición, tal como la describe Freud, constituye un modo de funcionamiento psíquico donde el principio de placer queda subordinado a la necesidad de reinscripción de lo traumático. En este contexto, la repetición no busca satisfacción, sino ligadura psíquica.

En el ámbito vincular, esto se expresa en la elección reiterada de objetos que ocupan posiciones estructuralmente equivalentes a las figuras primarias implicadas en la experiencia traumática: objetos ausentes, ambivalentes, intrusivos o desinvestidos.

Elección de objeto y escena transferencial

La elección objetal no se organiza desde las coordenadas del presente, sino desde la lógica del trauma. El partenaire es investido como soporte de una escena transferencial, donde se reactualiza la configuración relacional originaria.

El vínculo deviene así un espacio donde el sujeto intenta, de manera inconsciente, producir una variación en el desenlace traumático primario. Sin embargo, la estructura misma de la repetición conduce a la reiteración del fracaso.

No se trata de una búsqueda de reparación efectiva, sino de una insistencia estructural.

Organización del deseo y economía libidinal

El trauma relacional incide directamente en la organización del deseo y en la economía libidinal del sujeto. El deseo queda anudado a la falta originaria, orientándose hacia objetos que reactivan dicha falta en lugar de aliviarla.

Desde esta perspectiva, los vínculos caracterizados por estabilidad, disponibilidad y reciprocidad pueden resultar libidinalmente desinvestidos, mientras que los vínculos marcados por la ambivalencia y la inconsistencia generan una mayor activación pulsional.

La intensidad afectiva no debe confundirse con investidura amorosa madura, sino entendida como reactivación traumática.

Acting out vincular y falla de simbolización

Cuando el trauma no ha sido simbolizado, su expresión se desplaza al campo de la acción. Muchas relaciones disfuncionales pueden conceptualizarse como acting out vinculares, en los cuales el conflicto psíquico se representa en la escena relacional en lugar de ser elaborado en el discurso.

El acting out señala un límite en la capacidad de mentalización y simbolización del conflicto traumático, manteniendo al sujeto capturado en la repetición.

La salida de la repetición

Desde el punto de vista clínico, la interrupción de la repetición no se produce por una modificación voluntaria de la conducta, sino por un proceso de elaboración psíquica que permita la inscripción simbólica del trauma.

Este proceso implica:

  • El reconocimiento de la lógica inconsciente que organiza la elección objetal
  • La renuncia a la fantasía de reparación retroactiva
  • La aceptación de la falta estructural

La salida de la repetición supone un trabajo de duelo respecto de aquello que no fue y no podrá ser restituido en el campo del objeto.

El trabajo analítico

La función del dispositivo analítico es posibilitar la transformación del acto en palabra, favoreciendo la ligadura representacional del trauma. En la medida en que lo traumático puede ser simbolizado, pierde su necesidad de reinscripción actuada.

El cambio clínico se produce cuando el sujeto puede localizar la repetición como tal y sostener una posición subjetiva distinta frente a ella.

Consideraciones finales

La reiteración vincular no constituye una falla moral ni una debilidad del yo. Es la expresión de un núcleo traumático no elaborado que continúa operando como organizador del deseo.

Cuando el trauma es simbolizado, la relación deja de funcionar como escenario de repetición y puede devenir un lazo con alteridad.

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